ROLLS-ROYCE en venta

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Historia de la marca Rolls-royce

Rolls-Royce, el mejor coche del mundo

Construir el mejor coche del mundo: ese era el objetivo que se fijaron Charles Stuart Rolls y Frederick Henry Royce cuando fundaron la marca que lleva sus nombres en 1904. En aquella época, el automóvil aún no había comenzado su democratización, que no se iniciaría hasta después de la Gran Guerra. La mayoría de los fabricantes construían automóviles de lujo, y Rolls-Royce pretendía situarse desde el principio en lo más alto de la jerarquía de la época. Hoy en día, la empresa es la única superviviente de ese periodo, ya que sus competidores de entonces fueron diezmados por las crisis y las guerras.

Desde sus inicios, Rolls-Royce crea modelos cuya fama no ha disminuido con el paso del tiempo, empezando por el mítico 40/50 Silver Ghost de 1906. A pesar de la muerte accidental de Rolls en 1910, Royce continúa su obra y sigue desarrollando la marca, en particular con la muy elitista serie Phantom, que aparece en 1925.

En 1931, la adquisición de Bentley, que había ganado cinco veces las 24 Horas de Le Mans, permitió a Rolls-Royce llegar a una nueva clientela, más sensible al rendimiento. Dos años más tarde, Henry Royce falleció mientras la empresa preparaba el Phantom III, su primer modelo con motor V12. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Rolls-Royce, que también fabricaba motores de avión, ya gozaba de un gran prestigio.

Entre tradición e innovación

Tras el conflicto, en 1946, la fabricación de los Rolls-Royce y los Bentley, que muy pronto solo se diferenciarán por sus calandras y sus logotipos, se traslada de Derby a Crewe. Así, el Rolls-Royce Silver Dawn es un clon del Bentley Type R, y este principio se mantendrá en las generaciones siguientes hasta finales del siglo XX. La posguerra fue un periodo fastuoso para Rolls-Royce, que prácticamente no tenía competencia.

Hasta mediados de la década de 1960, la marca siguió mejorando sus modelos desde el punto de vista técnico, pero sin excesiva temeridad; la adopción de un motor V8 en el Silver Cloud II, en 1959, o la aparición y posterior generalización de equipamientos como la caja de cambios automática o el aire acondicionado constituyen las principales innovaciones de la marca, sólida guardiana de las tradiciones.

En este contexto, la aparición del Silver Shadow en 1965 supuso una auténtica revolución: primer monocasco de la marca, equipado con cuatro frenos de disco y un sistema hidráulico de alta presión patentado por Citroën, el nuevo Rolls-Royce reivindica su modernidad y, con sus derivados coupé y cabriolet —rebautizados como Corniche (https://www.carjager.com/blog/article/rolls-royce-corniche-une-certaine-idee-du-grand-luxe.html) en 1971—, tuvo un gran éxito comercial, con más de 30 000 unidades fabricadas en quince años de carrera. Sin embargo, las décadas de los 80 y los 90 serán menos favorables para Rolls-Royce, cada vez más competida por prestigiosas marcas alemanas como Mercedes o BMW, y que ahora carece de los medios para desarrollar modelos inéditos.

Con BMW, un nuevo comienzo para Rolls-Royce

Adquirida por el grupo aeronáutico Vickers en 1980, Rolls-Royce renovó su gama con los modelos Silver Spirit (https://www.carjager.com/blog/article/rolls-royce-silver-spirit-une-si-longue-agonie.html) y Silver Spur, que no eran más que evoluciones del Silver Shadow. Habrá que esperar hasta 1998 para que, tras una larga batalla financiera y jurídica, Vickers ceda Rolls-Royce y Bentley a BMW y Volkswagen, respectivamente, separándose así ambas empresas tras 67 años de convivencia.

Mientras que VW recuperó la fábrica de Crewe y los derechos sobre la marca Bentley, BMW adquirió el nombre de Rolls-Royce y construyó una nueva unidad de producción en Goodwood, de donde saldrían todos los Rolls-Royce a partir de 2003. Es entonces cuando comienza una nueva era para la marca, con la presentación de un Phantom totalmente nuevo, una limusina imponente y lujosa que retoma el hilo interrumpido por el cese de la producción del Phantom VI en 1991.

Impulsado por un motor V12 de origen BMW, pero con la icónica cilindrada de 6,75 litros que durante mucho tiempo caracterizó al antiguo V8 de Rolls-Royce, el coche se comercializó primero en versión coupé y luego en versión descapotable, antes de que se le uniera un modelo más pequeño, el Ghost. Estos dos modelos se encuentran ahora en su segunda generación y se han visto acompañados por el primer SUV de Rolls-Royce, bautizado como Cullinan, y luego por el primer Rolls-Royce eléctrico, el coupé Spectre, lanzado en 2023. ¡La marca de automóviles más famosa del mundo está bien preparada para afrontar el futuro!